Para Revelar quien tú eres, no hay que acudir a la enseñanza, ni al aprendizaje, ni buscar las respuestas en otros o libros de otros, ni acudir a la universidad o las religiones; no hace falta buscar respuestas afuera de ti, nada de afuera ni nada externo tu necesitas ... porque TÚ ERES el libro que debes de leer para hallarte. La única manera de recordar quienes somos es mediante el diálogo interior, de preguntas y de respuestas que tú mismo propones y revelas de forma interna (en lo invisible).
Cuando recuerdas, sabes.
Cuando reconoces, eres.
Hermano/a, vamos de regreso al Reino de nuestro Padre en lo interno, vamos a recordar el camino de regreso a nuestro hogar olvidado. Tú y yo juntos Reunidos en Nombre del Verbo y entre nosotros aparecerá el Reino.
Yo no te voy a enseñar nada que tú no seas, aquí vamos a recordar lo que fue olvidado y que todos nosotros somos: Verbo hecho carne.
El Recuerdo surge de la necesidad de encontrar la Verdad mas allá de lo visible en la forma. Surge de la necesidad de encontrar respuestas a preguntas existenciales. Surge de la necesidad de explicar porque tanta desgracia en este mundo. Surge de una necesidad que va más allá de tu propio yo y de tu propia existencia.
¿Cómo comenzar a recordar antes al personaje (a la carne)?
Silencia tu mente al servicio de tu personaje, de tu ego.
¿Qué es el personaje y el ego?
Lo que tu no eres realmente pero estas encarnando todo el tiempo:
Dormir para mi descanso.
Comer para mi salud.
Gimnasio para mi cuerpo.
Trabajar para mi dinero.
Entretenimiento para satisfacer mis gustos
...
En todos estos ejemplos, nuestra mente está al servicio de nuestro yo, de nuestro personaje y su ego.
Encarnar el personaje y el ego, es vivir para ti, donde la mente se encuentra exclusivamente al servicio de tu yo. Y en este estado de encarnación tu mente no está en silencio, está con ruido de lo que tú no eres. En este estado la mente se recuerda y se reconoce con lo vivido y lo experimentado en la carne del personaje: tu pasado, tus opiniones, tus creencias, tus gustos, tus intereses, tus responsabilidades, tu rutina, tus miedos, ...
Entonces, ¿Cómo pongo la mente en silencio?
Olvidate de tí, olvida todo lo aprendido, todo lo acumulado, todo tu pasado, tus gustos, tus creencias, tus opiniones, tus intereses... Y no solo eso, olvida tambien tus obligaciones y la rutina del personaje y su ego, el "tengo que ..." olvidalo mientras estas recordando ... porque en el Silencio absoluto tu mente no está al servicio de tu personaje y su ego, ahora tu mente está al servicio de algo mucho mayor, que no solo te abarca a ti, sino que abarca todas las cosas. Ahora tu mente se encuentra en Silencio al servicio de la Verdad de la cual proceden todas las cosas.
Cuando entras en Silencio y te olvidas de ti porque recuerdas y reconoces que hay algo antes a tu personaje y su ego, aparece el Vacio, ya no hay defensa del personaje y su ego, el ruido de la mente se detiene, y la mente se pone al servicio del Verbo, de la Verdad por lo que todo fue hecho y la Verdad de la cual todas las cosas venimos.
Silenciar la mente no significa no usar la mente, silenciar la mente significa dejar de poner la mente al servicio de tu YO, de tu personaje y su ego; Silenciar la mente significa dejar de pensar en tus problemas, tu trabajo, tu pasado, tu futuro, dejar de pensar en todas las cosas que nacen de ti. Silenciar la mente significa poner la mente al servicio de la Verdad que nos precede, en el Origen del Verbo en lo invisible.
El Vacio, la tierra fértil donde la mente al servicio del Verbo puede recordar quienes realmente somos porque ya no nos recordamos ni nos reconocemos con el personaje y su ego en la carne, aquello que no somos en esencia.
Es en ese Vacio hecho por el Silencio donde la mente deja de estar al servicio de tu personaje y su ego, y se pone al servicio de algo anterior a eso que tu no eres (el personaje y su ego), es cuando ocurre el primer milagro... la Presencia.
Aparece la Presencia, que no es atención, que no estar atentos. La Presencia es la Conciencia. La Presencia es el observar cada cosa como el observador y el observado. La Presencia es habitar la Conciencia del uno con el todo. Y eso solo ocurre, cuando adentro de ti matas al personaje y su ego que tú no eres, cuando pones la mente al servicio de la Verdad de la cual tu vienes y todas las cosas vienen: El Verbo.
Y ES en este estado encarnado con la mente al servicio de la Verdad y el Origen, cuando estamos ahora si a disposición de Recordar, Revelar y Reconocer tesoros que no tienen medida que los mida ni etiqueta que los describa.
ES en este estado donde nuestros pensamientos no se limitan a nosotros, a lo que nace de nosotros: nuestros trabajo, nuestras relaciones, nuestros que-haceres; sino que en este estado nuestros pensamientos van mas allá de lo que nosotros somos en la carne y la verdad que vivimos cada uno dentro de ella.
ES en este estado cuando el el verbo se revela así mismo en el dialogo interno.
Porque ahora nuestro dialogo interno no hará preguntas donde nuestro YO (el personaje y su ego) es el centro; sino que ahora el dialogo hará preguntas donde La Unidad es el centro.
... Y desde ese centro ahora podemos comenzar a Recordar el camino de regreso al Reino de los cielos y entrar por la puerta angosta de da acceso a ese Reino.
A partir de aqui todo lo que se vaya Revelando con Recuerdo en el dialogo interno, es en sí mismo un milagro, porque cada Verdad Revelada es Sagrada.
¿Por qúe la puerta que da acceso al Reino es angosta (estrecha)?
Porque no se puede entrar con el personaje ni su ego. Para entrar por la puerta estrecha que da acceso al Reino de los cielos, hay que VACIARSE primero y luego HALLARSE con RECUERDO Y RECONOCIMIENTO.
Pero date cuenta de esto, al Reino no puedes entrar cargando aquello que tú no eres, pero no por capricho, sino por correspondencia (LLAVE)... porque para poder regresar al Reino debes de Recordar como llegar a ese Reino... Y como antes hemos Revelado, si tenemos una mente al servicio de nuestro personaje y su ego no podemos acceder al Recuerdo del camino de regreso porque en nuestro dialogo interno el centro de las preguntas no será la Unidad, ni la Verdad, ni el Verbo, ni el Origen, ni el Reino... sino que el centro de las preguntas en el dialogo interno sera el YO, el personaje con su ego y sus circunstancia... Y esas preguntas y sus respuestas no conducen al Reino de los cielos.
Entonces para poder entrar al Reino de los Cielos, primero te vacias, luego recuerdas (sabes), luego reconoces (eres) y por último te hallas (YO SOY).