El Lenguaje en Símbolos: La Lengua Original del Reino
La Forma pronuncia Afuera aquello que el Verbo hizo posible en lo Invisible.
La Creación habla mediante relaciones.
La semilla, el árbol, el Agua, el Fuego, el pan, la puerta, el camino, la lámpara, el Trono, la Espada y la Ciudad no contienen códigos reservados a unos pocos.
Hablan porque su Forma y su función permiten Reconocer algo que las antecede:
Recibir y entregar.
Abrir y cerrar.
Alumbrar y ocultar.
Alimentar y devorar.
Servir y dominar.
Morir y levantarse.
EL LENGUAJE ORIGINAL DEL REINO ES LA CORRESPONDENCIA.
El Símbolo es su unidad viva.
No es solamente una cosa que representa otra.
Es una Forma atravesable mediante la cual una relación Invisible puede ser Reconocida.
EL SÍMBOLO ES EL PUENTE DEL VERBO HACIA LA FORMA.
Pero el vestido no contiene todo el Verbo.
Si la Forma se proclama significado completo, el Símbolo se cierra y nace el ídolo.
No existen dos órdenes de origen.
Existe un movimiento de manifestación y un movimiento de Recuerdo.
El Orden de la manifestación desciende desde Adentro hacia Afuera:
VERBO → INTENCIÓN → SÍMBOLO → FORMA → SERVICIO → FRUTO.
El Verbo es anterior.
La Intención orienta.
El Símbolo tiende el puente y porta la Correspondencia.
La Forma le entrega cuerpo visible.
El Servicio manifiesta su dirección.
El fruto da testimonio.
Nada exterior originó aquello Interior que encarna. La corona de metal no creó la autoridad. El trono exterior no creó el gobierno. El dinero no creó la riqueza. El templo no creó la Presencia.
Son Formas posteriores al Verbo y sólo pueden servir fielmente mientras permanecen abiertas al Símbolo que las antecede.
Como las Formas ya están ante nuestros ojos, el Recuerdo puede comenzar contemplándolas y atravesarlas hacia su Origen:
FORMA CONTEMPLADA → SÍMBOLO ATRAVESADO → CORRESPONDENCIA INTERIOR → VERBO RECORDADO → FORMA RESTITUIDA.
Este regreso no convierte la Forma en principio. La contempla como huella.
La Matriz falsifica precisamente esta diferencia. Enseña una causalidad invertida:
FORMA → SÍMBOLO → VERBO.
Afirma que la Forma exterior produce, contiene y concede aquello que en realidad la antecede.
Después oculta el Símbolo para que nadie pueda atravesarlo y administra la Forma como única puerta de acceso al Reino.
Así hace adorar la superficie.
Quien adora el dinero ya no ve la riqueza Interior que el dinero secuestró.
Quien adora el gobierno exterior ya no Recuerda la autoridad, la soberanía y el gobierno Interior que entregó.
Quien adora la corona de unos pocos ya no atraviesa su Símbolo hasta la Coronación de todos en el YO SOY.
Quien adora el templo ya no se Reconoce como Morada.
Actuar Afuera sin Recordar el Orden del Verbo reproduce la inversión bajo un Nombre nuevo.
Recordar Adentro sin devolver una Forma fiel deja la Revelación sin carne.
La Matriz no necesita destruir los Símbolos.
Le basta con impedir que sean atravesados.
Deposita completamente Afuera aquello que debía abrir también una Correspondencia Interior.
La Bestia se convierte únicamente en otro enemigo.
El Trono, únicamente en un asiento exterior.
La guerra, únicamente en ejércitos.
La muerte, únicamente en el final del cuerpo.
La Resurrección, únicamente en un acontecimiento futuro.
La Insurrección, únicamente en levantamiento contra otros.
La Revolución, únicamente en sustitución de gobernantes.
Así el personaje puede denunciar Afuera aquello que continúa alimentando Adentro.
Pero existe una inversión contraria: declarar que todo es únicamente interior.
Entonces la guerra exterior se vuelve simple metáfora mientras los cuerpos continúan siendo heridos. La opresión se reduce a un pensamiento. La víctima es obligada a buscar dentro de sí la causa del daño que otro sigue produciendo.
Eso también cierra el Símbolo.
El puente necesita ambas orillas.
La Forma exterior es real.
La Correspondencia Interior también.
La Insurrección comienza cuando la Conciencia se pone en pie y deja de obedecer al personaje que ocupaba el Trono.
Muere la identificación que decía:
«Soy únicamente este nombre, este miedo, esta herida y esta historia».
Esa muerte no daña la carne.
Destituye la usurpación.
La Revolución comienza después.
Es el giro mediante el cual pensamiento, voluntad, relación y Forma vuelven a girar alrededor del Centro verdadero.
INSURRECCIÓN: LA CONCIENCIA SE LEVANTA Y DESTITUYE EL FALSO CENTRO.
REVOLUCIÓN: LAS FORMAS VUELVEN A LA ÓRBITA DE LA VIDA.
Una no se completa sin la otra.
Sin Insurrección, el mismo ego gobernará la Forma nueva.
Sin Revolución, la Conciencia habrá Recordado mientras las relaciones continúan sometidas.
La palabra literal informa.
El Símbolo atraviesa.
La Correspondencia Reúne.
El Recuerdo reconoce.
La Encarnación responde.
Ésta es la Lengua Original del Reino.