La Conciencia
La Conciencia no aparece dentro del personaje; el personaje aparece dentro de la Conciencia.
La Conciencia no comienza cuando entramos en Presencia.
Ya estaba.
No existen dos Conciencias separadas en Origen. Existe una misma Conciencia manifestándose y experimentándose mediante diferentes Formas.
Es Una en Origen.
Es múltiple en perspectiva.
Cada Forma recibe el mundo mediante un cuerpo, una memoria, unos sentidos y una historia irrepetibles.
Esto no significa que exista una sola mente personal repartida entre todos. No compartimos automáticamente pensamientos, recuerdos, conocimientos ni percepciones.
La Unidad de la Conciencia no borra la singularidad de sus ventanas.
Hasta ahora decíamos:
«Mi cuerpo».
«Mi historia».
«Mis pensamientos».
«Mis recuerdos».
«Mi conciencia».
Pero cuerpo, historia, pensamientos, emociones y recuerdos pueden ser observados.
Incluso el personaje que dice «yo» puede ser contemplado cuando desea, teme, recuerda o se defiende.
Si el personaje puede ser observado, no puede agotar al Observador.
La Conciencia no es una posesión guardada dentro del personaje.
El personaje es una Forma que aparece dentro de la Conciencia.
Detente.
Siente el cuerpo.
Observa una sensación.
Advierte un pensamiento cuando aparece.
Deja que surja tu nombre y contempla cuanto lo acompaña.
Di interiormente:
«Esto aparece».
No concluyas todavía qué es la Conciencia.
Reconoce primero que ningún contenido aislado agota la capacidad en la que aparece.
Contempla después a otra persona.
No puedes entrar en su memoria ni conocerla sin escucharla. Su perspectiva no te pertenece. Pero Reconoces en ella una Vida capaz de experiencia, dolor, elección y respuesta.
Las perspectivas son distintas.
La dignidad no depende de que sean idénticas.
La diferencia no demuestra separación de Origen.
La Conciencia abre el lugar de la Revelación, pero no convierte al personaje en dueño de todo conocimiento.
Si la Unidad te hace creer que conoces al otro sin escucharlo, el ego se ha apropiado de ella.
Si te permite ignorar límites, consentimiento o diferencia, has extendido el personaje hasta ocuparlo todo.
Si te eleva sobre quienes no utilizan este lenguaje, todavía habla el ego.
La Conciencia Una se reconoce por el fruto contrario:
Más escucha.
Más responsabilidad.
Más respeto por la singularidad.
Menos capacidad para tratar otra Vida como objeto.